Practicaré caligrafía, revisaré mi agenda diariamente, tenderé mi cama, ya no volveré a comer frente al computador, trataré de concentrarme en lo que deba leer, dejaré oficios que me sobran, me olvidaré del café, el cigarro, el rico ají y el alcohol para curar mi magullado sistema digestivo.
Seguiré coleccionando latas, ya no escribiré más pop-esía porque ya no sé dónde buscar palabras, porque me he cansado de hacer redadas, de raptar letras, de meterlas en un saco para que al rato se escapen dejando todo sucio, dejando manchadas las paredes con huellas de cosas que ya olvidé.
Ahora quiero hacer algo más que mirar, quiero hacer algo que detenga los segundos, algo que mantenga entretenido al tiempo para que deje de pasar, para que deje de surcarme los ojos y tenga un aspecto radiante a radiador.
Quiero pintar, hacer música a pesar que mi voz ya no me sirva para cantar, quiero crear imágenes con las piezas de rompecabezas huérfanos y solitarios, crear un híbrido y una bandera, bautizarlo y luego hacerlo volar.
El sueño de la razón produce monstruos y tontear produce terribilísimas crisis existenciales